agosto 18, 2014

Ella, la mujer que un día a lo lejos vi.



Fue un día cualquiera, cuando decidí observar un poco más a las personas a mi alrededor, las que pasan y parece que no me ven, o las que pasan  y quieren que las miren y nadie las mira, ni por pena. En ese andar  analice a muchas personas, muchos pensamientos, muchos mundos que se cruzan y giran, van  y vuelven. Así inicie el camino de ver más allá de donde pueden ver las personas normalmente. Aquí empezó todo.


Siempre veía a una mujer linda, con la cual no podía hablar más allá de un “hola”. Fue justo el día que menos imaginaba que le pude ver sonreír, de una forma más natural, espontanea, en medio de varias cosas hablamos tal vez de  “uyyy que frio”, o “Qué calor” y hasta  recibí un abrazo, raro que no esperaba, quería más pero, fue el único hasta hoy. Volvamos a ese día, al lugar donde me encontraba, con  los amigos y amigas de siempre, con los que uno podía contar para decirles, te invito a una cerveza, o préstame  lo del almuerzo que ando en la ruina. Con esas amistades contaba para este día. Para hoy si había para el almuerzo, la empanada de media tarde y ya teníamos los planes para la noche; Arepitas y juguito,  caminar lentamente por las calles frías de la querida Bogotá, y al final decir, vamos por unas cervecitas y qué carajo de paso una bailadita,  así fue y así paso. Lo raro y que alegro mucho más el día, no solo a mi si no a todos los demás, fue la presencia de la mujer que, para ese instante fue extraña pero, al final se  convirtió en el centro de atención de todo el grupo, conformado por  diferentes grupos étnicos de varias partes del país, que tratamos de danzar a ritmo de champetas, vallenato, cumbia, salsa, merengue y de todo por qué con un par de cervezas, como buenos colombianos, hacemos de todo perfectamente, especialmente e ridículo, muy común y aceptado en esos lugares e instantes.

Era un ángel, le vi pasar de ser una compañera mas de trabajo, a ser una dama divertida, alegre perfecta, tan perfecta, que pasaba lo que siempre pasa cuando hay un ser así; Los hombres, se vuelven conquistadores, amables, coquetos, señores  que las cervezas elevan y pueden ser, grandes, trabajadores con gran porvenir económico para sostener relaciones y ser  el  hombre ideal para esas elegantes damas, aunque al otro día no tienen ni pal bus de ir al trabajo y deben volver a convivir con su esposa e hijos que la noche anterior no tenían. No importa, yo no he prometido esas cosas y por supuesto esa noche no lo  haría y menos con ella. Eso sí, pase la mayor parte del tiempo observándole y mirando como sonreía y se disfrutaba el instante, con las demás personas que compartimos.

Vale la pena decir, que fue la primera y última vez que compartimos este tipo de instantes, maravillosos de la vida pero, ya llevaba varios días de medio conocerle a lo lejos, en la distancia que la hacía convertirse en lo angelical que después y hasta hoy  sigue siendo.

Un día cualquiera fue…  qué día fue, no lo puedo recordar con claridad, ni menos que mes, tampoco que fecha exacta en el calendario gregoriano o chino. Solo sé que llegué como de costumbre  al lugar de trabajo que a veces  no quería llegar. Después  de este día,  siempre quería llegar temprano y salir de último, y aunque  siempre he odiado los cuadritos y números que nos cuadriculan la vida, a partir de ese día empecé a quererlos y a preocuparme por ellos. Este día conocí a una mujer  de esas  que te parecen lindas, porque sí, y más cuando varios te dicen lo contrario, a ti te gusta más. Ese día la vida del trabajo para mi cambio un poco, o mejr bastante, claro nadie notaría nada, todo el mundo  anda en su egoísta mundo y los demás no importan, en cierta medida, hasta done hay chismes de pasillos que solo causan daño a la sociedad.
La vida continuaba, todos los días de muchas maneras diferentes…

Bueno un día cualquiera fue que la conocí, era una dama rara, pero, muy linda  y  parte mi vida empezó a cambiar, empecé a sentir, mucho miedo, y volvió a mí la timidez de hablarle a una mujer sin sentirme crucificado… pero, quería ir al lugar de trabajo de nuevo. Todos los días, así casi nunca pudiera decir más allá de unos buenos días, muchas gracias, a pesar de que mi mente si volaba muy  lejos y construía un nuevo mundo,  una película donde ella era la protagonista, pero, era tanto el miedo, que aún en mis sueños, no le podía hablar  demasiado. Eso paso ya, son más de  cuatro años y los recuerdos quedan ahí para recordarle a uno que la vida  está compuesta de esas pequeñas cosas, pequeños detalles que día a día construimos o destruimos con nuestro actuar. De ella me  queda el recuerdo de  que era una mujer linda, hermosa, recatada, muy dedicada a su estudio y que al parecer andaba feliz, con su vida  llena de estudio, amigo, música, su familia, sus  amores y desamores. Para mi sigue siendo de otro mundo, un  lugar gigante lleno de colores, donde no hay espacio para equivocaciones,  y hasta para sentarse a discutir por que el sol nos alumbra o por que el viento nos  da frío. Espero volver a verle un día y ojala los motivos para sonreír  sean mayores a las preocupaciones del corazón y a los dolores del alma.